La cartera envejece sola
A partir de los noventa días vencida, la mitad de una factura no se recupera. Y llega ahí sin que nadie decida nada: llega porque nadie la miró a tiempo.
Cartera para pymes colombianas
Tu contabilidad registra lo que pasó. Bepy decide qué hacer hoy: a quién cobrarle, qué decirle y en qué tono.
Se conecta con Siigo o Alegra en cinco minutos · sin tarjeta · Bepy sólo lee
Por cobrar
$173,3 M
32 facturas
Vencido
$143,9 M
83% de la cartera
Entra este mes
$81,2 M
previsión ponderada
Días en cobrar
196 d
la mitad, en 30
Antigüedad de la cartera
Interfaz real de Bepy · empresas, correos e importes de ejemplo
El problema
Se pierde de a poco, por facturas que nadie miró a tiempo. Y el trabajo de mirarlas todas, todos los días, no lo hace una persona: lo hace un programa o no lo hace nadie.
A partir de los noventa días vencida, la mitad de una factura no se recupera. Y llega ahí sin que nadie decida nada: llega porque nadie la miró a tiempo.
Una cartera exportada a una hoja es una foto del día que se exportó. Al día siguiente ya no sabes quién pagó, y el que llama pregunta por una factura que ya no existe.
El recordatorio antes de vencer es el que más cobra, y es el que casi nadie manda. No por dejadez: porque no hay quien lleve la cuenta de trescientas facturas a la vez.
Cómo funciona
Tres claves de Siigo o dos de Alegra, y entra todo: clientes, facturas, saldos, los cobros ya registrados y hasta las notas crédito. Bepy sólo lee: no crea, no edita y no anula nada.
Y si no llevas contabilidad, apunta la deuda en tres campos o sube tu Excel.
Separa lo cobrado de lo anulado, distingue una factura de proveedor de un crédito bancario, elige el buzón de cartera sobre el correo personal y cuadra al peso con tu contabilidad.
Lo que no cuadra se dice con su motivo en una frase. Nada se arregla por dentro.
Recordatorio antes de vencer, aviso el día del vencimiento, WhatsApp, llamada, requerimiento. El tono sube con el atraso y nunca al revés, y sabe explicar por qué calla: una promesa abierta, una disputa, el tope de la semana.
Cumple la Ley 2300 sin que la configures: un mensaje por cliente, una vez por semana, en horario y nunca en festivo.
Más que cobrar
No es una lista de pendientes que alguien tenga que ir tachando. Es un sistema que se pone al día solo, calcula solo y decide solo: cuando entras, lo que tienes delante es lo que hay que mirar hoy, no trescientas filas para que las ordenes tú.
Y con las dos patas de la caja en la misma pantalla, porque decidir a quién cobrarle primero sin saber qué hay que pagar el viernes no es decidir: es adivinar.
Cada vez que entras, tu cartera ya se sincronizó con tu contabilidad: los cobros de ayer, las notas crédito, las facturas nuevas. No hay botón de actualizar porque no hace falta.
No hay informe que pedir ni fecha de corte que elegir. Cada cifra sale de tus facturas tal como están ahora mismo: si entró un pago hace diez minutos, ya está contado.
La semana en que la caja se pone en rojo, el cliente que se pasó de su cupo, la promesa que venció ayer. Llega solo, cuando todavía se puede hacer algo.
Quién dijo qué y cuándo, qué se le mandó, qué prometió y si lo cumplió. El día que haya que reclamar, la historia está entera y con fecha.
Lo que tu contabilidad no calcula
Todo esto ya está en tu programa de contabilidad. Lo que no está es lo que significa, y eso es lo único que cambia lo que haces mañana por la mañana.
El informe que pide cualquier banco y el único que distingue una cartera sana de una que se va a perder.
Diez semanas por delante, ponderadas por cómo paga cada cliente de verdad, no por cuándo dice la factura.
Qué pagas y qué cobras, día a día. Lo que entra va ponderado por cómo paga cada cliente; lo que sale, no: lo que se debe, se debe.
Sale de tus propias facturas, no de un buró. Un cliente puede tener balance impecable y pagarte a noventa días.
Una fecha dicha por el cliente vale más que diez recordatorios, y su incumplimiento es la mejor señal que existe.
El mensaje ya escrito, con el saldo y el atraso al día. Sale desde tu número, cuando tú lo sueltas.
Cuando un solo cliente es la mitad de tu cartera, conviene saberlo antes de despacharle el próximo pedido.
Muchos emisores aplican la ReteIVA en el papel y no la declaran en el XML. Bepy la saca del PDF, así que persigues lo que te van a transferir y no lo que dice la factura.
Integraciones
Bepy no sustituye tu contabilidad: se pone encima. Conectas una vez, y a partir de ahí tu cartera entra sola y se refresca cada vez que entras.
¿No usas ninguno de los dos? Suelta la carpeta donde guardas tus facturas —la entera, con subcarpetas y todo— y Bepy las lee: de cada una saca el cliente o el proveedor con su correo, su NIT y su plazo, y sabe sola si es por cobrar o por pagar, porque lo dice el documento.
Facturas, recibos de caja, compras, notas crédito y cuentas por pagar.
Facturas, pagos, notas crédito y facturas de proveedor.
Lee la exportación de cualquier programa, sin plantilla previa.
El XML de la DIAN, su PDF o el ZIP tal como llegó por correo. Una, o la carpeta del año.
Automatiza hoy · Crece mañana
Crear la cuenta y conectar tu contabilidad son cinco minutos. Si no te gusta lo que ves, desconectas y la cartera que entró se queda contigo.